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¿Qué es lo que la sangre altera, el monte o la primavera?

Hoy me ha pasado una anécdota que nunca me había pasado.
Hacía un día espectacular de primavera, sol aunque un poquito de aire. Fui a correr por uno de mis recorridos habituales de montaña. Subía por un tramo bastante típico de paso cuando a lo lejos veo... bueno, intuyo porque de lejos no veo tres en un burro…  lo que pensaba que era otra persona corriendo… pero no…


Continuo subiendo cuando unos metros más arriba confirmo que lo que pensaba que era otra persona corriendo, en realidad eran dos… y en realidad no estaban corriendo (aún) … y menos cuando se dieron cuenta de mi presencia, cosa que no ocurrió hasta que me paré y de espaldas para no presenciar la escena les grite: “¡Perdonar pero voy a pasar!”.
En ese momento se percataron de mi presencia. Yo como estaba de espaldas no sabía si me habían escuchado o no, así que giré levemente el cuello y sí… ya se habían dado cuenta. La verdad es que fue un simple segundo y nuevamente volví a mirar para atrás pero nunca vi ponerse tan rápido unas bragas.
Espero un poco más y al volver a mirar, el chico ya me está dando indicaciones de que podía pasar. En el fondo me daba un poco de corte por haberles estropeado el momento y que conste que no di la vuelta porque estaba ya coronando y siempre voy con el tiempo justo.
Continuo subiendo y al pasar cerca de ellos el chico (con el cual evito el contacto visual porque tampoco era plan de pararse a hablar con un tío tapado con una chaqueta con el periscopio aún activado), lo toma con sentido del humor y me dice: “Ya sabes lo que pasa, la naturaleza ye la ostia”, a lo cual yo respondo con una de las típicas frases cordiales que se dicen cuando te cruzas con alguien y le digo: “Nah, es que además está el día pa ello… y perdonar”. No sé si sería la contestación más adecuada en ese momento pero fue lo primero que se me ocurrió mientras seguía corriendo e intentando aguantarme la risa al ver por el rabillo del ojo a la chica que tenía la cabeza tapada con una sudadera que no estoy seguro si era de color rojo por la sudadera o por, seguramente, la cara de la pobre.

Seguí con mi entrenamiento pero tengo que reconocer que por momentos se me iba escapando una sonrisa con la situación y claro, lógicamente, aunque el circuito que suelo hacer vuelva a pasar a la vuelta por ese mismo sitio, esta vez varié el recorrido por no volver a molestar (aunque no sé si les cortaría mucho el rollo).

En fin, una anécdota más. Decir que no recuerdo la cara de ninguno de los protagonistas, por si da la casualidad que leen esta entrada y que simplemente la hago por ser una anécdota graciosa sin malicia alguna; que siento haberles estropeado el momento y que entiendo que sea una situación digamos, incómoda, pero que tampoco estaban haciendo nada malo… es más, mejor era tropezarse con más casos de estos por el monte que con tantos cazadores… aunque en los dos casos se use escopeta…



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Padre "segurata"

Uno de los momentos más importantes de la vida como padre es el primer día de parque.
Un nuevo mundo lleno de emociones se abre para tu peque, pero para ti es salir de tu zona de confort "padril". Y aunque soy de los que en la práctica dejo al peque que descubra, que experimente... vamos que no le llevo por ahí embalado en plástico de burbujas, en mi cabeza sólo se oye una alarma con voz de robot diciendo: "¡PROTEGER! ¡PROTEGER!".
Por eso he llegado a la conclusión que cuando voy al parque con el peque me transformo en un "padre segurata".


Poco a poco voy adaptándome a la situación. Ahora, siempre que vamos al parque, el peque va con una sonrisa de oreja a oreja y yo voy haciendo una revisión visual de la zona:

- Clasificación de grupos de niños por edad.
- Estado de las cadenas del columpio.
- Calcular la velocidad de descenso según el peso del peque y la inclinación del tobogán.
- Temperatura.
- Humedad relativa.

Vamos lo normal...



"¡Papá vamos al tobogán!&q…

Lesiones comunes en mami/papideportistas

En internet podemos encontrar una amplia información sobre las lesiones más habituales en nuestros deportes favoritos. Sin embargo, poco sabemos acerca de las posibles lesiones que pueden darse en las mamis y papisdeportistas.  Y como se dice siempre “más vale prevenir”, a continuación os dejo una lista de las lesiones más comunes:
1.-  DOLOR PLANTAR POR PISADA SOBRE JUGUETE
Esta lesión se caracteriza por provocar un fuerte e instantáneo dolor en la planta del pie provocada por pisar un juguete.  Es muy común que esta lesión se produzca cuando caminas descalzo por el pasillo de casa a oscuras para ir al baño. Además añadimos el agravante de no poder mentar a todas las princesas Disney porque esta situación se suele dar cuando el peque está dormido.



2.- CODO DE CUNISTA
Esta lesión está provocada por un abuso en el movimiento armónico simple con trayectoria rectilínea de la cuna, es decir, de dar tanto p´adelante y p´atrás a la cuna para que se duerma el peque. El riesgo aumenta según va…

El nuevo juguete del ¿peque o del papá?

A muchos os llama la atención que una persona que está tan vinculada como yo a la bicicleta (que es con lo que me gano la vida) se dedique más a correr que a dar pedal y la explicación es simplemente que después de muchas pruebas, lo que me mantiene más en forma con el tiempo que dispongo y quiero gastar en deporte (y cuando me refiero a mantenerme en forma me refiero a no ponerme como un tonel) es correr, ya que con una hora corriendo voy para casa bien frito y sin embargo una hora en bici (aunque la exprimas a tope) no da para mucho.
Los fines de semana podría sacar algo más de tiempo para rodar o correr una tirada larga, pero claro, pelea con la opción de quedarme con el peque y lógicamente esa opción tiene mucho más peso.
Así que me decidí a pillar una silla de correr para salir con el peque y no perder de estar con él mientras hago algo de deporte.
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